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La mutación de los blogs

Los quiebres tecnológicos a lo largo de la historia generaron que, cada uno en su dimensión, la comunicación de mensajes mutara tanto en términos de creación, como también de alcance y recepción.

Desde el nacimiento de la imprenta hasta la irrupción de las redes sociales, la circulación de información atravesó múltiples instancias que reconfiguraron formas, contenidos, aceptación y uso. Una de esas instancias fue sin duda el surgimiento de los blogs.

Existen diferentes tipos de blogs: tantos como temas, ideas, ocurrencias, datos o antojos quiera expresar la voz cantante a cargo de ese espacio. Y, justamente, es esa diversidad la que trajo aparejado disputas, amenazas y cuestionamientos respecto de cómo influiría en el ecosistema de medios de comunicación consolidado en cada país y en el modelo del periodismo profesional.

El surgimiento de los blogs produjo cambios en la manera de consumir, publicar y hacer circular información en lo que respecta a las características esenciales de los nuevos medios: la multimedialidad, la posibilidad de actualización permanente y la interacción constante con las audiencias.

En línea con estas particularidades, los blogs generaron fuertes replanteos, incógnitas y procesos de asimilación en una actividad legitimada socialmente como la del periodismo.

La rapidez con la que se expandió este nuevo medio, potenciada por la libertad y gratuidad de publicar información que brinda Internet, puso en el centro de atención los deberes, obligaciones y rutinas de la profesión periodística, y llevó a abrir un análisis acerca de las ventajas, desventajas, fortalezas, debilidades, amenazas y oportunidades del fenómeno blog.

La discusión inicial que giraba en torno de la pregunta sobre cómo se diferenciaba o rotulaba el contenido de un blog como periodístico o no periodístico fue perdiendo peso a medida que estos espacios se expandían.

Crecían en número –aunque muchos quedaban muertos al poco tiempo de nacer- y se perfilaban como espacios de autonomía. Algunos se consolidaron como sitios  abarcativos y reconocidos, con múltiples colaboradores.

Muchos periodistas hicieron de su blog un lugar para expresar – o ampliar- su mirada sobre temas que los grandes medios vedaban por cuestiones de línea editorial, espacio, tiempo o conveniencia. Muchas personas ajenas al mundo del periodismo lograron captar audiencias a partir del buen uso de los blogs a partir de exhibir estilos atrayentes e información bien presentada.

Asimismo, y en forma complementaria, muchas versiones digitales de grandes medios se dispusieron a crear y expandir plataformas que sumen e incorporen una gran cantidad de blogueros para asegurarse más tráfico, diversidad de temas encarados por especialistas y una pluralidad de fuentes y estilos que otorguen al medio variadas formas de expresión y a un bajo costo.

Mucho han cambiado los blogs desde sus inicios. Y la gramática y dinámica de las redes sociales obligó a esos cambios. Blogspot (de Google) masificó la experiencia, pero en la actualidad muchos se inclinan por la plataforma WordPress, el gestor de contenidos más usado de la blogosfera.

En tanto, surgen nuevas experimentaciones. Plataformas como Ghost Kerouac, Medium, tumblr o Roon, entre otras, apelan al minimalismo en el diseño y una simplicidad en el uso para quienes no quieren complicarse a la hora de publicar.

Esas plataformas multiplican la palabra, la forma de comunicarse y el alcance. La masificación de dispositivos como los teléfonos inteligentes y las tabletas que se espera en los próximos años apurará la discusión sobre si los blogs complementarán a las redes sociales –que también van mutando en su uso- o si el usuario le entregará los laureles de vencedor a uno, mientras sentencia al desuso a su contrincante.

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